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viernes, 5 de marzo de 2010

Lo que importa es el dinero... la salud va y viene

En una recorrida por el centro comercial madrileño, fue imposible pasar por alto los precios de los productos, y su comparación con lo que valen en Argentina.

He aquí algunos increíbles (pero reales) ejemplos:





¿Cuánto pagarían por este bolso?



Bien. Ahora divídanlo por tres.

A falta de euros, encontramos una opción más que accesible para nuestro bolsillo latinoamericano. ¿Cuál? ¡Las mandarinas solidarias!

Aquí recreamos la escena:

Voluntario: ¿Quieren una mandarina?

Sardina: ¡¡¡¡Sí!!!! (al mismo tiempo que Solitaria, ortiva: No...)

Voluntario: Les pedimos a cambio una colaboración para Haití.

Sardina: Sí, cómo no.


Ambas toman una mandarina.


Solitaria: (a Sardina) ¿Cuánto les dejaste?

Sardina: 10 céntimos.

Solitaria: ¿NADA MÁS QUE 10 CENTIMOS?

Sardina: Tenía miedo de que me cagaras a pedos por aceptar la mandarina solidaria.

Solitaria: Oh, Dios... He creado un monstruo...

Madrid surrealista



Hola, amigos! En este post inaugural, y como lo primero es lo primero, les presentamos a la aeronave que nos trajo a Madrid. Imposible soslayar que llegamos muy bien atendidas gracias al papá de Marge, quien nos sirvió la cena y el desayuno.

Una de dos: o la computadora es lenta o la conexión es precaria. Por lo tanto veremos parcialmente cercenada nuestra libertad para subir fotos. Esperamos, con nuestra privilegiada verba, compensar por completo la falta de imágenes en el blog. Sin embargo sabemos que es casi nula la posibilidad de tener éxito en esa empresa.

Bien.

8:35 AM. Timbre. Con una visión reducida por la terrible hinchazón de los ojos, Sardina abre la puerta. Es atropellada por una mujer embravecida, quien la abraza y entra corriendo cual caballo de carrera a la habitación del hotel. De un salto, se tira encima de Solitaria, quien se despierta sorprendida, al grito de: "¡Hija de puta, salí de encima!".

La exaltada muchacha es nada menos que Paula, nuestra hermana pianista, quien vive exiliada (de nuestro padre) en Barcelona.

Luego de un abundante y variado desayuno que nos sirvió para tirar con la panza llena hasta la cena, nos dimos coraje mutuamente para salir a recorrer las lluviosas y frías calles de la capital europea.

Lluvia, lluvia y más lluvia. Un día nublado y otro lluvioso en la capital de España han dejado en nosotras imborrables recuerdos y nos han quitado seis euros, que fueron a parar al bolsillo de un marroquí vendedor de paraguas.

Pudimos refugiarnos en el Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía, donde nos dimos una panzada de surrealismo y cubismo, con la invaluable posibilidad de ver cuadros de Dalí y Picasso, entre otros grandes artistas.

Contagiadas de surrealismo, tratamos de sacarnos una foto acorde:




No salió.

Lo que sí salió, veloz e imperceptible como pedo de vieja, fue el disparo de la cámara de Solitaria frente al Guernica, luego del cual fue abordada por personal de seguridad del Museo, quien la reprendió y le comunicó que estaba prohibido fotografiar el famoso cuadro de Picasso.

Tarde:




Gracias a esta imagen fuimos la envidia de todos los turistas presentes.

Listas para salir de juerga junto a la amiga Maru, otra gran persona con la que nos reencontramos en Madrid, les dejamos un fuerte abrazo y les decimos.... hasta pronto! Vale? jojojo